Altos de San Esteban

NUESTRA HISTORIA

Una tarde de verano, a la sombra de un cerezo y tras un almuerzo copioso de los que dejan un espléndido recuerdo, Gregorio, José Ramón, Pedro y Manolo, amigos desde la etapa universitaria, entre risas, chistes verdes y brindis postreros, tuvieron un sueño. Deciden explorar el apasionado mundo del vino y comienzan la aventura que los ha de llevar a descubrir sus más ocultos secretos. Esperan ser colmados de felicidad cuando un día cercano un genio salga de la botella al mundo para embriagarlos con su magia. Sobre su tierra plantan las vides de cuyo fruto manará el ansiado caldo con el que Dionisio los liberará, haciendo sonar su aulós, dando final al cuidado y la preocupación, y comienzo al éxtasis y al canto. Es así como nace el sueño, Altos de San Esteban, el proyecto en Bierzo Alto de la bodega “Marqués de Bembibre”, que toma su nombre de D. Manuel Marqués“Patarita” (1925-2011), un enamorado del viñedo, antiguo viticultor y bodeguero de Bembibre, padre de uno de los cuatro amigos que,  hace más de veinticinco años, se embarcaron juntos en esta empresa para experimentar, preservar y mejorar los conocimientos  y  la experiencia  acumulada  de tantos  años  de duro trabajo dedicados al arte de cultivar la vid y elaborar el vino.

Nuestros vinos son elaborados únicamente con uvas de nuestras fincas,  situadas en Bierzo Alto:

“La Mendañona”, en Torre del Bierzo y desde siempre plantada con la variedad Mencía.

La Viña de San Esteban”, replantada en su día tras la filoxera de 1887, en San Esteban del Toral, donde cultivamos la Godello, la variedad blanca emblemática de la zona, y también el Cabernet Sauvignon que aporta personalidad e identidad a nuestro vino Viñas de Monte.

Nuestra Filosofía

Los trabajos en la bodega se hacen de forma absolutamente tradicional y artesana. Los cuatro socios, junto con algún amigo que colabora con ellos, realizan personalmente las tareas de viticultura y elaboración.

Se lleva a cabo una viticultura sostenible, sin el empleo de herbicidas ni productos fitosanitarios de síntesis. En la bodega se practica una enología poco intervencionista, acompañando el proceso de control y vinificación tratando de respetar la identidad propia de nuestros suelos y variedades.

La producción anual ronda los veinticinco mil kilos, y se elabora bajo las marcas conocidas como La Perra Gorda, Viñas de Monte y La Mendañona.